Más de más...
Sueños recurrentes llegan una y otra vez no se, si la
ficción quiero que se vuelva realidad pero si sé que la ficción tiene algo de
realidad, tanta como quiero yo darle forma... Una vez me dijeron que soy una
persona que si quiero algo lo consigo y eso es lo que estoy haciendo ahora
mismo. Me estoy buscando a mí misma en los adentros de mí ser y de los que me
rodean.
Hoy iba en el metro ensimismada en mis pensamientos y
en lo que voy a hacer cuando llegué a mi trabajo. No me gusta no tener nada en
las manos más cuando estas en medio de un montón de personas que no paran de
mirar o al infinito o la parada que les toca bajarse o a los pies de los demás.
Yo soy de las que miro al suelo cuando no tengo nada que leer, no me gusta
quedarme así pero sino me pongo a mirar al infinito y sin querer de golpe me
doy cuenta de que estoy viendo a alguien y ese alguien o me mira mal o piensa
que estoy mal de la cabeza... Buaaa¡¡¡ Porque me abre acabado el libro tan
rápido, joder. Estoy mirando hacia abajo y el metro se para en una parada veo
unos pies entrar. Son: zapatillas, tacones (por cierto muy bonitos), unos con
babuchas, y entran unos zapatos que se ponen justo delante de mí. Me quedo extrañada
y no quiero mirar hacia arriba por si es alguien conocido o si me ha visto
haciendo esto tan curioso y me va a mirar extrañado. Me quedo pensando que
hacer.
Me siento mejor y me pongo muy recta, miro poco a poco
hacía en frente y veo un traje, una americana a medio abrir y parte de una
camisa asomando por debajo de la americana. Me quedo quieta y con cara muy
seria para que no se me note lo nerviosa que me he puesto. Pongo cara de
patata, como digo yo siempre a la cara súper seria que pongo en ocasiones que
no quiero que se me vea mi verdadero yo.
Me suena el móvil y me sobresalto, abro el bolso y ni
veo la llamada, lo cojo.
-Buenos días, dormilona que tal? -, como siempre es mi
amiga llamándome para contarme algunas de sus cosas que le han pasado, hablamos
pero yo no estoy más pendiente de poder mirar hacia arriba para poder ver a ese
hombre que solo con sus zapatos me tiene curiosa de ganas de saber quién es.
Miriam dice algo gracioso que ni se lo que es, y yo en
ese momento veo que tengo una oportunidad para mirar hacia arriba. Me río un
poco exagerada y miro hacia arriba y veo que es un hombre muy guapo, no solo
eso es hermoso. Está bien afeitado y tiene el pelo bien peinado, lleva una
corbata azul marino, tiene los labios carnosos y los ojos miel, la nariz es
respingona. Esta cogido de la barra con una mano la otra la tiene en el
bolsillo del pantalón. Madre mía, es guapísimo.
-Bebe, estas ahí? Oye, te ha pasado algo?-, mierda, es
Miriam le he dejado hablando sola.
-Perdona nena, es que ya me toca mi parada y se me fue
el santo al cielo, perdona…- le digo mientras me doy cuenta de que la siguiente
parada es la mía y hay mucha gente a ver como paso por en medio.
Ok, nena pues hablamos después, y tomamos algo, vale…que
vaya bien el día besos cuídate…-, me dice Miriam mientras yo cuelgo pongo el
móvil dentro del bolso y me incorporo para ver si ese adonis me deja pasar o
mejor se para en mi misma parada.
-Perdona, bajas?-, le dijo con una voz que ni siquiera
sabía que tenía.
-Sí, pase primero usted…-, yo me quedo estupefacta mirándole
durante dos segundos, él también me mira y tiene un “no se qué”, en su mirada
que me hace vibrar. Me doy la vuelta en el mismo eje y el aparta su mano de la
barra de donde estaba sosteniéndose.
Una señora muy grande esta adelante mío y me da con su
culo, yo me echo para atrás, pero al hacerlo él esta casi pegado a mí giro la
cabeza y le veo mirándome la nuca. El tren se para en medio del túnel
bruscamente y la señora de delante casi se cae para un lado y me hace daño mi
mano, joder. Yo me doy cuenta que ni me he movido de donde estaba, siento unas
manos por detrás sujetándome los hombros para no caerme, era él. Me había
sujetado para que caigamos. Joder cada vez estoy con más ganas de saber quién
es este hombre que me excita tanto.
-Gracias, perdona si te he pisado o algo…-, le digo y
me pongo bien él mechón de pelo que siempre se me cae por la cara.
-No pasa nada, es normal cuando el metro hace este
tipo de cosas ¡…- me dice, al momento que me extiende la mano y prosigue: -Me llamo,
Ángel, encantado, y usted es?...-, lo único que pienso cuando me dice eso es en
que aparte de ser hermoso tiene un nombre que le va que ni pintado.
-Me llamo Mabel, jejeje…-, mierda, mierda, mierda…Me
ha salido la risa gilipollas que siempre me sale con achina miento de ojos a la
vista. Madre mía, tengo que decir algo a todo esto que si no se dará cuenta.
-Que calor hace, y que nervios no me gusta estar así,
a parte que llego tarde al trabajo…-, le he soltado una de tonterías, oficialmente
no se, disimular, ya está, ahora se ha dado cuenta y me vera como la rarita del
vagón.
-Le duele la muñeca, veo que se está tocando todo el
rato…-, me dice y dejo de hacerlo, -me permite?-, me dice para que le de la
mano, se la doy como embobada, inspecciona y veo que me soba la muñeca. En un
momento noto que me hace daño en un lugar en concreto, él también ha notado mi
reacción.
-Le duele ahí?-, es justo en la falange del dedo pulgar.
Como duele.
-Si, pero no debe ser nada-, le aparto la mano y
siento que el tren se pone en marcha de golpe otra vez. Él me aparta de la
señora fondona que estaba al frente mío y se ve que estaba a punto de otra vez
dejarme echa papilla. Cuando hace eso yo noto que estoy entre su pecho y me
quito de golpe, él me queda mirando y no para de hacerlo.
-Ya podemos salir…-, eing, ni me enterado que ya se
habían abierto las puertas. Toda la gente que está detrás de él me mira con
cara de pocos amigos. Yo salgo despavorida. Siento que alguien me coge del
brazo. Me giro y es él.
-O sea que usted trabaja por aquí?-, me dice con una
mirada más simpática que la anterior que parecía que me estuviera comiendo con
los ojos y yo me dejara hacerlo.
-Eh, si trabajo por aquí cerca, aunque en realidad es
toda esta zona.-,le digo un poco nerviosa y me siento muy roja la cara porque
parece que se me ha visto el plumero. Y aparte de eso le digo: - Puedes
tutearme, no pasa nada-, le digo y veo como su cara preocupada.
-No quería molestarle, tuteándole-, me quedo mirándole
desafiante. Y él me dice:-Esta bien, perdona Mabel es que no estoy acostumbrado
a tutear a la gente-, me quedo extrañada con lo que me dice y alzó una ceja en
motivo de mi desconcierto.
-Para donde vas tú, Mabel?-, me dice.
-Yo hacía la izquierda…y tu?- él me hace el gesto de
que va hacía mi misma dirección. Yo por dentro estoy saltando de alegría.
-Y cuénteme, Mabel, a que se dedica?-, me dice y lo
vuelvo a mirar desafiante, como odio que me trate de usted me pone de los
nervios, aunque le conozca de solo unos minutos no me gusta que me hable de esa
forma. Le sigo el juego.
-Trabajo, en Atención Domiciliaria, y usted Señor?-,
le digo muy seria y me he notado un tanto porque por deducir de su cara, él está
sorprendido.
-Pues tengo una empresa de productos…-, no me dice
nada más, me deja intrigada, productos de que?...
-Quieres saber de que?, es por esa ceja inconfundible
que me dice que estas intrigada…no?-, me quedo pasmada y me ruborizo, asiento
con la cabeza y le digo que si.


